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Datáfono para tu negocio: tipos, comisiones y cómo elegir
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Datáfono para tu negocio: tipos, comisiones y cómo elegir

Equipo FactuTPV11 min de lectura
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En este artículo

¿Qué es un datáfono y cómo funciona?

Un datáfono es el dispositivo que te permite cobrar con tarjeta: lee la tarjeta del cliente (por chip, banda o contactless), pide autorización al banco y, si hay fondos, aprueba el pago. A cambio de ese servicio, cada cobro con tarjeta lleva una comisión, y ahí está la parte que muchos negocios no miran con lupa y acaban pagando de más.

Hoy no hay una sola forma de cobrar con tarjeta: puedes contratar el datáfono de tu banco, usar uno de una fintech sin cuotas o incluso cobrar directamente con el móvil sin ningún aparato. Cada opción tiene sus comisiones, sus condiciones y su público ideal, y elegir bien puede suponer varios cientos de euros de diferencia al año.

En esta guía verás los tipos de datáfono que existen, cómo se componen de verdad las comisiones (incluida la tasa de intercambio que regula la ley europea), los criterios para elegir, por qué conviene que hable con tu TPV y qué es el Tap to Pay. El objetivo es que salgas sabiendo calcular cuánto te cuesta cobrar con tarjeta y elegir la opción que menos margen te come. Si aún estás montando tu punto de venta, empieza por la guía de qué hardware necesitas para tu TPV.

Tipos de datáfono: banco, fintech y móvil

Hay tres grandes formas de cobrar con tarjeta, y la mejor depende de tu volumen de ventas y de cómo vendes.

Datáfono del banco. El clásico: lo contratas con tu entidad. Suele ofrecer una comisión por operación baja si facturas mucho, pero a cambio de una cuota mensual y, a veces, permanencia. El alta es más lenta y las condiciones se negocian según tu facturación.

Datáfono de fintech. Proveedores como SumUp, Stripe o similares ofrecen datáfonos sin cuota mensual ni permanencia, con alta en minutos y una comisión fija y transparente por venta (habitualmente en torno al 1-2%, según proveedor). A cambio, esa comisión por operación puede ser algo mayor que la de un banco si tu volumen es muy alto.

Tap to Pay (cobrar con el móvil). La opción más nueva: convierte tu smartphone en datáfono, sin aparato físico. Lo vemos en detalle más abajo.

Aquí tienes las tres opciones comparadas de un vistazo:

Comparativa de tres tipos de datáfono: del banco, fintech sin cuota y Tap to Pay con el móvil, con ventajas e inconvenientes
Banco, fintech o Tap to Pay: cuál te conviene depende de tu volumen y de cómo vendes.

Cómo se componen de verdad las comisiones

Lo que pagas por cada cobro con tarjeta no es un único porcentaje: se compone de varias piezas, y confundirlas es lo que lleva a comparar mal. Estas son las partes:

  • Tasa de intercambio (regulada). Es la parte que va al banco que emitió la tarjeta del cliente. La ley europea le pone un tope: como máximo 0,2% en tarjetas de débito y 0,3% en tarjetas de crédito de particulares, según el Reglamento (UE) 2015/751. Esta parte es igual para todos.
  • El margen del proveedor. Lo que tu datáfono cobra por encima de esa tasa regulada. Aquí es donde de verdad hay diferencias entre unos y otros, así que es lo que debes comparar.
  • La cuota mensual. Fija, la pagues o no. Muchas fintech la tienen en 0 €; algunos bancos, no. Vigila también la permanencia.
  • El aparato. ¿Se compra o se alquila? Con Tap to Pay no hay aparato que pagar.

La conclusión práctica: no te quedes con el porcentaje del anuncio. El coste real es la comisión por venta más la cuota más el aparato, y solo lo sabes calculándolo con tu propio volumen de ventas. A un negocio que factura poco le suele compensar el "sin cuota"; a uno con mucho volumen, quizá una comisión por operación más baja aunque haya cuota.

Desglose de las comisiones de un datáfono: tasa de intercambio regulada (0,2% débito, 0,3% crédito), margen del proveedor, cuota mensual y aparato
El coste real de cobrar con tarjeta: comisión por venta + cuota + aparato.

Cómo elegir el datáfono: los criterios que importan

Más allá de la comisión, estos son los criterios que marcan la diferencia en el día a día. Pásalos como checklist antes de firmar:

  • Comisión total por venta. Suma la tasa de intercambio y el margen del proveedor, y compárala con tu ticket medio.
  • Cuota y permanencia. ¿Hay cuota mensual? ¿Te atan con permanencia? Para ventas variables, sin cuota suele ganar.
  • Cuándo recibes el dinero. ¿El importe entra al instante o al día siguiente (D+1)? Afecta directamente a tu caja diaria y a tu tesorería.
  • Integración con tu TPV. Que el importe pase del TPV al datáfono sin teclearlo dos veces evita errores y descuadres. Es el punto que más tiempo ahorra.
  • Conectividad. ¿Wifi, SIM propia, bluetooth con el móvil? Piensa en si vendes en mostrador, en mesa o en la calle.
  • Métodos aceptados. Contactless, Apple Pay y Google Pay son ya imprescindibles.

Un consejo: haz el cálculo con dos o tres opciones reales usando tu facturación estimada. La que gane sobre el papel con tus números, no con el porcentaje del folleto, es la tuya.

Por qué conviene que hable con tu TPV

Un datáfono integrado con tu TPV cobra el importe exacto de la venta sin que nadie lo teclee, y eso evita el error más tonto y más frecuente: cobrar de más o de menos. Cuando el datáfono va por su cuenta, el cajero suma la venta en el TPV y luego teclea el importe en el datáfono a mano; basta un dedo torpe para cobrar 45 € en vez de 54 €.

Con la integración, el TPV le pasa el importe al datáfono automáticamente, el cliente paga y la venta queda registrada y cuadrada. Menos errores, cobros más rápidos (importante en hora punta) y un arqueo que cuadra a la primera. Por eso, al elegir datáfono, mirar si se integra con el software de venta que usas es tan importante como la comisión.

Aunque no tengas integración directa, lo esencial es que toda venta quede registrada en tu TPV, cobres como cobres. Ahí es donde el software de TPV hace su trabajo: la tarjeta es solo la forma de pago; el registro fiscal y el control de caja los lleva el TPV. Puedes ver una configuración recomendada en el stack de dispositivos para tu TPV.

Tap to Pay: cobrar con el móvil sin datáfono

Tap to Pay (también llamado SoftPOS o "tap on phone") convierte tu propio smartphone en un datáfono: el cliente acerca su tarjeta o su móvil al tuyo y el pago se realiza, sin ningún aparato adicional. Es la novedad que más está cambiando la forma de cobrar de autónomos y pequeños negocios.

Sus ventajas son claras: coste de hardware cero (usas el móvil que ya tienes), puedes empezar a cobrar hoy mismo y es ideal para vender en movilidad (mercadillos, reparto, servicios a domicilio) o para cobros puntuales. Funciona con la app del proveedor de pagos que elijas.

¿La letra pequeña? Necesitas un móvil relativamente moderno y compatible (por lo general iPhone con iOS 16 o superior, o Android 11 o superior con NFC) y cobertura de datos para autorizar el pago. Las comisiones por operación son las del proveedor que uses, igual que con un datáfono físico. Para muchos negocios pequeños, es la forma más barata y rápida de empezar a aceptar tarjeta.

Errores frecuentes al elegir datáfono

Los fallos que hacen que acabes pagando de más o pasando apuros:

  • Fijarse solo en el porcentaje del anuncio. Un "1,5% sin cuota" puede salir más caro o más barato que un "0,9% con cuota" según tu volumen. Calcúlalo con tus ventas.
  • Olvidar la cuota y la permanencia. La comisión baja pierde gracia si arrastras una cuota mensual y un contrato de dos años.
  • No mirar cuándo cobras. Si el dinero tarda en llegar, tu tesorería lo nota, sobre todo si compras género a diario.
  • Ignorar la integración con el TPV. Teclear el importe a mano en el datáfono es una fuente constante de errores y descuadres.
  • No aceptar contactless ni pago con móvil. Hoy una parte enorme de los clientes paga acercando la tarjeta o el teléfono; no ofrecerlo es perder ventas.
  • Elegir un aparato que no encaja con cómo vendes. Un datáfono fijo de mostrador no sirve para cobrar en la mesa o en la calle.

Con estos puntos claros, la elección deja de ser un salto de fe y pasa a ser una cuenta sencilla a tu favor.

Elige por tus números, no por el folleto

Cobrar con tarjeta ya no es opcional: es lo que esperan tus clientes. Pero cómo lo haces sí es una decisión tuya, y bien tomada te ahorra dinero cada mes. Compara el margen del proveedor (no solo el titular), suma cuota y aparato, mira cuándo recibes el dinero y comprueba que se integra con tu TPV. Y si empiezas o vendes en movilidad, el Tap to Pay te deja cobrar hoy mismo sin gastar en hardware.

Elijas la opción que elijas, lo que no puede fallar es el registro de la venta: que cada cobro quede facturado y cuadrado. Ese es el trabajo de tu TPV, y tenerlo bien montado es lo que convierte cobrar con tarjeta en algo tan simple como acercar la tarjeta.

Cobra con tarjeta y factura, todo en un sitio

Elijas el datáfono que elijas, la venta tiene que quedar registrada y facturada como toca. Con FactuTPV registras cada cobro (en efectivo o con tarjeta), emites ticket y factura conformes a VeriFactu y ves tu caja del día al instante, sin comisiones por venta del propio TPV y con 14 días de prueba.

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Preguntas frecuentes

¿Qué comisión cobra un datáfono?

Depende del proveedor, pero se compone de varias partes: la tasa de intercambio (regulada por la UE en un máximo del 0,2% en débito y 0,3% en crédito para tarjetas de particulares) más el margen del proveedor, que es donde hay diferencias. A eso se suma, si la hay, una cuota mensual. Las fintech suelen aplicar en torno al 1-2% por operación sin cuota.

¿Qué datáfono es mejor: el del banco o el de una fintech?

Depende de tu volumen. El del banco puede tener una comisión por operación más baja pero con cuota mensual y a veces permanencia, así que compensa si facturas mucho. Las fintech (tipo SumUp) van sin cuota ni permanencia y con alta rápida, ideales para autónomos y negocios con ventas variables. Calcúlalo con tu facturación real.

¿Qué es la tasa de intercambio?

Es la parte de la comisión que va al banco que emitió la tarjeta del cliente. La ley europea (Reglamento UE 2015/751) la limita a un máximo del 0,2% en tarjetas de débito y 0,3% en tarjetas de crédito de particulares. Es igual para todos los proveedores; lo que cambia entre datáfonos es el margen que añaden por encima.

¿Puedo cobrar con tarjeta sin datáfono?

Sí, con Tap to Pay (o SoftPOS): tu propio smartphone hace de datáfono y el cliente acerca su tarjeta o móvil al tuyo. Necesitas un móvil compatible (normalmente iOS 16+ o Android 11+ con NFC) y la app del proveedor de pagos. No tiene coste de hardware y es ideal para empezar o para vender en movilidad.

¿Por qué conviene que el datáfono se integre con el TPV?

Porque el importe de la venta pasa del TPV al datáfono automáticamente, sin teclearlo a mano. Eso evita errores al cobrar (cobrar de más o de menos), acelera la cola en hora punta y hace que el arqueo de caja cuadre a la primera. Si no hay integración, al menos asegúrate de registrar todas las ventas en el TPV.

¿Cuándo recibo el dinero de los cobros con tarjeta?

Depende del proveedor: algunos ingresan el importe al instante y otros al día siguiente hábil (D+1) o en unos días. Es un criterio importante que muchos pasan por alto, porque afecta directamente a tu tesorería, sobre todo si necesitas ese dinero para comprar género a diario. Pregúntalo antes de contratar.

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